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| January 7, 2009 |
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‘Estamos ungidos, inspirados y llenos por el Espíritu’Homilia de la Misa crismal del Obispo Robert J. Lynch
Obispo Robert N. Lynch predicó este homilia en la misa crismal el martes 18 de marzo en la catedral de San Jude el apóstol en St. Petersburg a una congregación que incluyó a la mayoría de los sacerdotes en la diócesis. Queridos hermanos y hermanas de fe en Jesucristo! UNIDOS, los cinco condados de esta gran Iglesia, hemos escuchado otra vez las lecturas familiares de esta Misa crismal. Hoy son proclamadas en un tiempo de gran esperanza para nuestra Iglesia. La Palabra de Dios, en Isaías, en el libro de Revelaciones y en Lucas, es proclamada a la iglesia, la cual ha comenzado una jornada de fe para abrazar más fuertemente el gran regalo de la Eucaristía. El poder y el regocijo de esta jornada fue palpable el 4 de febrero cuando muchos de nosotros nos reunimos en la primera de las tres convocatorias que se han planeado. Durante el primer año hemos prometido concentrarnos y reflexionar en el rol que la “Palabra” juega en nuestras vidas, como sacerdotes, diáconos, y como pueblo santo de Dios. El profeta Isaías ve como una restauración el ir a Israel, un nuevo comienzo, gente renovada y reunida de muchos lugares, una nueva luz que brilla fuertemente en un mundo que de otra forma, seria oscuro. Usa el termino “espíritu” para indicar una acción especial de Dios. Por medio del Espíritu y la Unción, los cuales nos señalan un regalo especial que nos alumbra y nos permite conocer la palabra de Dios, recibimos la fuerza para vivir y propagar la palabra. Cuando el Espíritu y la Unción están presentes en nuestro ministerio, aquellos privados de su libertad pueden salir de sus tinieblas hacia la luz. Isaías predice la salvación de su gente, espiritualmente, corporalmente, individualmente y socialmente. En la lectura de este pasaje, el profeta se conecta con la tradición que lo precede. Trata de darle sentido al pasado en orden de iluminar el presente y llevar a su gente hacia el futuro. Pero también sugiere qué cambios serán necesarios y por esto su sermón está lleno de peligro. El Evangelio de Lucas casi irónicamente pone la denunciación de Jesús, el predicador, al principio de su vida de ministerio público y en su propio pueblo. Al elegir este pasaje de Isaías, Lucas establece que Jesús, en su ministerio será un predicador profético. Eso le provoca solo problemas a nuestro Señor, pero él abraza ese rol y se da valor a sí mismo. él es la realización de la esperanza Mesiánica, y rápida y claramente se identifica con los pobres, los ciegos, los opresos, los encarcelados. La gente de su pueblo se sintió incómoda y rápidamente se enfurecieron. ésto fue un gran comienzo para este humilde hijo del carpintero, pero las historias del Evangelio hasta la pasión de nuestro Señor revelan su promesa constante y alentadora a aquellos a los que ha venido a traer esperanza. Aquellos que tenemos el privilegio de proclamar la palabra de Dios en al Misa y durante la administración de otros sacramentos, necesitamos frecuentemente pausar y reflexionar en el desafío que nos ofrece nuestro ministerio de proclamación del Evangelio. ¿Estamos siempre bien preparados? Jesús no entró en la sinagoga en Nazaret sin tener idea de lo que iba a decir. él no tomó la oportunidad de hacerlo “como un periodista sin afiliación”. Sino, que fue directamente al pasaje de Isaías el cual probó ser inquietante e incómodo para los que lo escucharon. él no los condenó por no haberlo entendido, ni tampoco por su hostilidad- él solamente lo dijo como era. ¿Cuántos proclamamos las lecturas y las modelamos en forma de reflexión de acuerdo a lo que le gustaría escuchar a la gente? Hoy en día hay muchas cosas en nuestro mundo que se hace de esta forma. ¿Podrían ustedes nombrar a uno de los candidatos para la presidencia que haya mencionado, que de ser elegido, va a hacer algo por aquellos que son verdaderamente pobres, o aquellos que están presos? ¿Que aumentarían los fondos para los ciegos, los sordos, y los ancianos más vulnerables? Me parece, que sin la Iglesia de Jesucristo, los que sufren en esta nación tan bella no tienen voz; pero los que están cómodos tienen muchos aliados hablando por ellos. Estos tiempos nos llaman a predicar de la forma en que lo hicieron los profetas y el Mesías! En las últimas semanas desde nuestra convocatoria, he reflexionado en lo que Jesús hubiera dicho si él tuviera el privilegio que tengo yo hoy. Seguramente él les diría algunas palabras mencionando su gran dedicación al sacerdocio y lo agradecido que está por su ministerio. También les ofrecería consolación a aquellos que están luchando de alguna u otra forma con su ministerio, con su vocación, con la iglesia que aman y sirven, y quizás con su Obispo. Pero me arriesgo a decir que él no se iría sin darnos, a mi, a ustedes y a todos los que aquí se encuentran presentes el desafío de trabajar más arduamente por el bienestar de nuestros hermanos y hermanas. él hablaría muy bien de nuestra promesa de proteger, respetar, y reverenciar la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural, pero seguramente nos desafiaría a ir esta noche a Pinellas Hope para la cena en vez de ir al Vatican Splendors. Quizás haría notas del pequeño progreso que hemos hecho ganando corazones y mentes en referencia a la pena de muerte, pero pienso que estaría aterrado al ver lo hostiles que somos los católicos hacia nuestros hermanos en bautismo quienes han pasado el borde más poroso en el mundo para encontrar sustento y trabajo recogiendo tomates y vegetales para las fincas más grandes que se encuentran por todo nuestro estado. él se rascaría la cabeza preguntándose, y después me reprendería por haberme quedado callado cuando Burger King y los granjeros de nuestro Estado rechazaron darles un aumento de un centavo por libra a aquellos que hacen ese arduo trabajo rompiéndose la espalda – una concesión que les hubiera costado a todos lo granjeros del estado $275,000.00 al año. él me preguntaría, o nos preguntaría si nos hemos inclinado más al lado patriótico que al lado profético al quedarnos callados, cuando tendríamos que haber estado llamando para que se termine la guerra con Irak, la cual su Vicario en la tierra declaró injusta desde un principio. Sin abusar el privilegio de proclamar debemos reclamar el desafío de profetizar. Jesús entró en la sinagoga, se sentó entre sus amigos, y les recordó uno de los pasajes más incómodos de las Escrituras y lo usó como su comienzo. ¿De qué forma predicamos la Palabra de Dios? ¿Es pábulo, profecía o algo entre las dos? él estuvo de acuerdo en pagar el sacrificio más grande por predicar la verdad. ¿Qué tan lejos seríamos capaces de ir nosotros? Tanta gente mira hacia la iglesia para que provea luz en los momentos de oscuridad en sus vidas. Mis hermanos, estamos ungidos, inspirados y llenos por el Espíritu. Y a nuestros diáconos aquí presentes les recuerdo hoy, así como lo hice hace diez años, que ustedes también han recibido el privilegio de predicar. El Espíritu se les ha dado a ustedes y a mí, tenemos la bendición especial para iluminar y desafiar a nuestra generación. Hagan de su predicación una marca especial en su ministerio. Alimenten y desafíen. Persuadan y confronten. Proclamen y apliquen. El pueblo de Dios mira hacia nosotros para que los inspiremos hacia una mayor apertura, generosidad, atención, compasión y responsabilidad. Los profetas del Antiguo Testamento predicaron con buen juicio y esperanza. Al predicar juicio, cada uno de ellos se juzgaron primero, manteniéndose ellos mimos así como sus oyentes responsables por sus/nuestras acciones. Su labor fue la de hacer que el pueblo de Dios viva moralmente y que todos sean responsables de sus vidas. Miqueas lo entendió: actúen justamente, amen constantemente, y caminen humildemente en frente del Señor. Pero toda profecía estaba acompañada por palabras de esperanza. No había un pecado tan imperdonable, ni circunstancia tan oscura que no les permitiera gritar con un mismo aliento: “confórtame, conforta a mi pueblo, dice nuestro Dios.” Un teólogo que no es católico comentando en el rol de predicar proféticamente escribió: en realidad, entonces, predicar proféticamente “conforta al que padece y aflige al cómodo.” Y el predicar proféticamente en forma genuina se desarrolla de una vida de oración, estudio leal de la palabra de Dios, y un amor profundo por Dios y su iglesia. Esa promulgación de la palabra no se respalda en experiencias humanas para transformar vidas, pero sino en lo que un Dios amoroso ha hecho mediante su Hijo, Jesucristo.” Nuestra gente se reúne. Escuchan la palabra de Dios. Ustedes y yo tenemos el privilegio maravilloso de abrirla para ellos. Mi oración hoy, es que cada vez que ustedes y yo terminemos la Liturgia de la Palabra, y hallamos hecho lo mejor posible de predicar proféticamente como Jesús, Isaías, Elías, Eliseo, Miqueas, Jeremías y Sofonías, podamos tomar asiento y decirnos: Hoy, juntos, llevaremos a cabo estos pasajes de las escrituras que hemos escuchado. Porque hemos predicado la palabra justa de Dios.
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